martes, 5 de junio de 2012

CHISTES MALOS QUE ENSEÑAN BIEN

Ponte las gafas de... Saben aquel que diu...

El profesor dirigiéndose muy serio a sus alumnos. Más o menos así:



Un hombre en un restaurante:
- ¡Camarero! La sopa está muy buena.
- ¿Quiere repetir?
- ¡Que la sopa está muy buena!

Hay un silencio y algunas risas con cierto retraso.
Prosigue:

Camarero, camarero, este filete está blando.
- ¿Sí? pues dígale que se calle.

  • ¿Qué clase de materia está enseñando el profesor?
  • ¿Qué podemos aprender de unos chistes tan viejos y malos?
  • ¿Con qué material, además de la lógica que destrozan, están construidos los chistes?

Os respondo rápido. El profesor está enseñando... un idioma (en este caso, castellano). Los alumnos acaban  de entender algunas palabras que, a  veces, pueden malinterpretarse. Gracias al equívoco simpático las han aprendido sin esfuerzo, por arte de magia.
En un lenguaje, como en la  mayoría de materias, se aprende  tanto de los buenos como de los malos ejemplos. Un error de pronunciación, un error al elegir una palabra en concreto y toda la clase reirá. Conviene disfrutar con ello. Sólo en un grupo relajado, sin miedo al error, se puede dialogar con normalidad en una lengua nueva ¿no os parece?.



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