martes, 3 de abril de 2012

UN ASUNTO MUY SERIO

Ponte las gafas de... Jugar con tu teléfono

Qué pensará una rana toro de un escenario en el que puede cazar insectos pero no comérselos. Tal vez se sienta defraudada. O tal vez no, se involucre al máximo en el juego.



  • ¿Está el sapo jugando conscientemente?
  • El humano entiende que el juego ha terminado ¿pero lo entiende así el sapo?
  • ¿Quién de ambos, humano y batracio, ha aprendido una valiosa lección?

En un gran número de animales el juego no se detiene al llegar a una etapa adulta. Sigue ocupando un lugar tan importante como entre los cachorros. Sólo tenemos que observar a nuestras mascotas. Mi perro de 9 años sigue jugando y sigue corriendo tras la pelota encantado.
Escribe Lenore Terr: "En esencia, para un observador externo, el juego a menudo parece una cosa muy seria. Conlleva una tensión interna que se debe resolver. Contiene cierta dosis de suspense. Y a menudo exige una intensa concentración".

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